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Se vende Chrysler, el icónico edificio de Nueva York

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venta de Chrysler

El sector inmobiliario se encuentra en general en un buen estado de crecimiento sostenible. Sin embargo, en los últimos años estamos siendo testigos de algunas ventas inmobiliarias históricas sobre edificios de lujo.

Desde hace unos días, se ha iniciado el proceso de una nueva operación inmobiliaria relativa al icónico rascacielos de Nueva York, el famoso Chrysler.

Chrysler busca nuevo dueño 11 años después

El edificio Chrysler fue comprado hace 11 años, en el 2008, por el fondo soberano de inversión de Abu Dhabi. La operación en aquél momento se cerró por 800 millones de dólares.

Actualmente, el fondo soberano junto con la firma local Tishman Speyer, han solicitado la titánica hazaña de vender el edificio a la inmobiliaria CBRE.

Sin embargo, es poco probable que el precio de salida al mercado alcance la cota de 800 millones. Esa cifra fue la que se pagó justo antes de que la crisis económica afectara al sector en Estados Unidos. En la actualidad el incremento de los precios no ha llegado a estos niveles, sino que se ha mantenido en una estabilidad alcista bastante moderada.

Inconvenientes de la venta del edificio Chrysler

En realidad, la venta de edificios no es algo tan infrecuente. Por algunos de ellos se ha llegado a pagar auténticas fortunas. Uno de los mayores éxitos en este sector fue el de la venta del hotel Waldorf Astoria, también en Nueva York. La operación se cerró en el año 2015 a una aseguradora procedente de China, que pagó nada menos que 1.950 millones de dólares.

Lamentablemente, no es lo mismo pagar por un edificio en constante rehabilitación como un hotel, que hacerlo por un rascacielos clásico, cuya construcción se remonta 1930.

El mantenimiento de toda la infraestructura, se multiplica por su propia altura, que alcanza los 77 pisos. De hecho, el edificio Chrysler ha sido durante mucho tiempo el más alto del mundo, hasta que en 1931 el Empire State le arrebató este reconocimiento.

Si bien desde la inmobiliaria no descartan el interés por parte de millonarios privados, los costes de mantenimiento pueden obligar a una reducción importante del precio final.