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¿Necesitan las empresas un CEO activo?

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CEO

Una pregunta que se hacen muchos administradores de empresas es hasta qué punto el CEO tiene que inmiscuirse en los asuntos relacionados con el marketing. ¿Es positivo que esta persona actúe de una manera pública o se debe mantener oculta y actuar en segundo plano? Hay ejemplos que nos permiten ver con claridad que adoptar un papel activo puede resultar una muy buena idea para el desarrollo de la empresa.

Oculus y la entrega de su primera unidad

La empresa Oculus, que forma parte de Facebook, ha introducido en el mercado el primer dispositivo de realidad virtual dirigido al gran público. Se espera que se transforme en un producto de éxito y los niveles de reservas del dispositivo reflejan que no es necesario adoptar técnicas de guerrilla para sus estrategias de marketing. No obstante, Palmer Luckey, el CEO de la compañía, ha tomado la decisión de realizar la entrega en mano de la primera unidad vendida. Para ello realizó un viaje hasta Alaska, donde sorprendió al usuario que había realizado la reserva del dispositivo.

¿Era necesario? Ni mucho menos, pero la implicación del CEO ha permitido que el dispositivo Oculus Rift tenga un golpe de efecto en el cual apoyarse para hacer aún más ruido en el mercado. Con este gesto ha realizado una importante aportación a su producto y ha demostrado el valor que un CEO puede dirigir a su empresa con acciones tan sencillas como esta.

CEOs implicados en todo el proceso comercial

Es frecuente ver cómo emprendedores que han trabajado duro en el desarrollo de sus negocios se implican en el proceso comercial aportando el valor de su imagen. Ocurrió en el pasado cuando Apple recibió el apoyo de Steve Jobs para el lanzamiento de sus dispositivos móviles. Su popularidad le sirvió para dar fama añadida a terminales como el iPhone, convirtiéndolos en productos de éxito desde el momento de su lanzamiento.

Este tipo de aportes hacen de los CEOs ejecutivos implicados que no temen poner su imagen en manos de su empresa. ¿Es la única opción? En realidad no, puesto que un CEO que trabaja en silencio y que concentra sus esfuerzos de forma oculta, también puede aportar grandes beneficios a su empresa. Os toca a vosotros decidir qué tipo de CEO queréis ser.